lunes, 3 de octubre de 2011

El cuento en el desarrollo infantil


Mucho se ha escrito sobre la importancia del cuento, no sólo en el desarrollo infantil, sino en la vida familiar cuando hay niños pequeños.

El cuento infantil no sólo es importante porque sirve como modelo de conducta para el futuro lector, sino también, porque contribuye al desarrollo del lenguaje, de la creación literaria, de la imaginación, la creatividad y la afirmación de valores para el crecimiento.  A través del cuento, el niño puede imaginarse y anticipar situaciones, lo cual le hará más fácil su solución a futuro; en otras ocasiones, el cuento puede ser de ayuda para la adquisición de conocimientos e incluso vivencias que lo pueden ayudar a integrarse de mejor manera al mundo que lo rodea.

La utilidad de los cuentos para enseñar cosas nuevas, se fundamenta sobre el hecho de que los niños se identifican por lo general con los personajes y sus historias, lo cual puede ser utilizado por los padres u otros adultos, como estrategia de “modelo” de conducta a seguir. La mayoría de los cuentos clásicos están basados en historias que al final nos dejan una moraleja: eso representa un aprendizaje de conductas y de valores.

Por eso nos referimos al cuento como una herramienta muy poderosa para la transmisión de valores; la mayoría de los cuentos tradicionales, nos muestran historias que resaltan el valor de la amistad, el trabajo, la honestidad, la solidaridad, la constancia… Justamente esas historias tienen personajes entrelazados por un hilo conductor, que al final, es lo que el niño recuerda y es la verdadera enseñanza…

El otro elemento a resaltar de la lectura de cuentos, es el lazo afectivo que se establece entre padres e hijos, en ese momento, sobre todo, en las primeras edades. En este punto, es importante destacar la forma en que se deben leer los cuentos, sobre todo, en niños pequeños; contar un cuento es totalmente diferente a “leer” un cuento; el adulto debe utilizar sonidos, gestos, “exagerar” el tono de la voz y facilitar la interacción del niño, en cuanto a que él pueda “anticipar” detalles de la fábula; finalmente, que  pueda tener una participación activa y sea escuchado y atendido por el adulto acerca de las cosas que quiera decir en relación a lo escuchado.

Es muy interesante estimular la creación o invención de cuentos, que puedan tener una referencia personalizada y que le permita al padre canalizar alguna situación emocional o conductual que presente el niño (por ejemplo, alguna conducta inadecuada que mostró ese día)

A continuación, algunas sugerencias para crear sus propios cuentos:
v  Inventar finales diferentes, cambiando personajes o detalles de la historia.
v  Partir de dos o tres imágenes que estén relacionadas. Se pueden utilizar ilustraciones de libros infantiles, fotos de publicidad en revistas o periódicos, dibujos….
v  Presentarle al niño  una pareja que puedan ser los personajes principales de su historia: un maestro y un alumno, dos amigos, la casa y la playa, un perro y un gato…
v  Crear un relato partiendo de un dibujo libre o del dibujo de un personaje
v  Jugar a meter varios objetos en una caja e irlos sacando a fin de “buscar” relacionarlos; seguramente saldrán historias cómicas y originales.

Finalmente, para cerrar esta revisión rápida de la importancia del cuento en el desarrollo infantil, tenemos el resultado que podemos obtener en niños con dificultades para centrar su atención; el sentar a un niño sin otros estímulos alrededor más que un libro y la voz del lector(cuando son pequeños) los ayuda a canalizar la información utilizando solamente el canal auditivo y visual de la percepción, lo cual, probablemente no ocurre en otros momentos del día, cuando están en contacto con múltiples estímulos, que en ocasiones, le llegan todos a la vez.

En cuanto a las características que debemos buscar en los cuentos según las edades, es necesario tomar en cuenta:
  • En los  dos primeros años, preferimos los cuentos de material plástico o cartón duro que se puedan llevar a cualquier lugar, incluso meterse a la bañera, con muy poco texto, de ilustraciones grandes y tamaños llamativos
  • Cerca de los tres años, busquemos cuentos con detalles, descripciones, onomatopeyas… los personajes que más les gustan están asociados a cosas que ellos conocen (animales, frutas, niños…). La trama no es muy importante; las acciones ocurren sin que necesariamente tengan relación…
  • A los cinco o seis años, adquiere importancia el argumento de la historia y las características de los personajes: héroes, princesas, castillos, príncipes… Se despliegan la imaginación y la fantasía
  • A los ocho, prefieren historias y personajes más reales, con los cuales se puedan identificar.




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